HARO SU HISTORIA Y SU HOY


ORIGENES DE LA CIUDAD

Aunque algunos han creído que los López de Haro, Señores de Vizcaya, fundaron la Villa de Haro en el año 1168, y la dieron nombre, tenemos documentos irrefrabables de que muy al contrario los Señores de Vizcaya se honraron con unir á su apellido el nombre de aquella antigua población. Prescindiendo de la fundación de Haro por el hijo mayor de Lain Calbo, que refiere la Crónica general, consta por la escritura de Arras de la Reina de Pamplona Doña Estefanía, del 28 de mayo del año del Señor 1040, en la que se dice expresamente que el Rey D. García VI, ó el de Nágera, la dona Bibilio cum Faro et cum sua pertinentia, que siglo y medio antes del año 1168, época de la supuesta fundación, ya existía esta villa .
Se puede conjeturar que en aquella época existían una serie de caseríos diminutos, esparcidos por el valle del Tirón y del Oja, actualmente desaparecidos en su mayor parte. Haro, o Faro, sería uno de ellos, reducido a un grupo de casas en la Atalaya con población cristiana, mientras donde hoy está la Basílica de la Vega, centro de nuestro trabajo, existía un poblado morisco con algunos núcleos cristianos alrededor del Santuario. También cercano a Briñas, quedarían localizados tres o cuatro pueblecitos con mayoría judía. En 1187, recibió la ciudad un importante fuero municipal, concedido por Alfonso VIII.
En el siglo XIII (1280-1310), comienza una época de dificultades en la zona riojana en general, por la progresiva dominación del campo por la ciudad a manos de los burgueses que adquieren las aldeas próximas a los núcleos urbanos, sometiendo a las mismas. Diversas poblaciones se unen, en un afán de guardar mejor la hermandad de los Concejos de Castilla, firmando una Carta de Hermandad en 6 de agosto de 1296 en la ciudad de Haro .
En este mismo siglo, Sancho IV de Castilla (1284-1295) la hizo villa de la Corona, con derecho a tener diputados a Cortes, privilegio que conservó hasta fines del siglo siguiente. Algún tiempo después el rey Juan II concedió el título de Conde de Haro a Pedro Fernández de Velasco, con el que se inicia una larga serie de Señores que ocuparon destacado lugar en la corte de los Reyes de Castilla.
A partir del siglo XIV se observa ya su próspero crecimiento, como villa de un miembro de la familia real o del mismo rey, visitada con frecuencia por príncipes, con un afán expansivo en todos los aspectos, comprando los lugares lindantes, celebrando concordias o formando hermandades con otros Concejos.
A comienzos del siglo XV, llegó don Juan a ser señor efectivo de Haro, por haberle hecho entrega del señorío su madre, y cuatro años más tarde de tal suceso, en 1424 hay constancia del paso de Blanca de Navarra, y de su hijo Carlos por la ciudad, permaneciendo en la misma varios días (8 a 12 de septiembre), lo que ha hecho suponer a la vista de coincidencia de fechas que, tal vez, y ya por entonces, se celebrase de manera solemne la festividad de Nuestra Señora de la Vega, patrona de la ciudad.
A fines del siglo XV, si bien Logroño y Santo Domingo de la Calzada debían ser las dos ciudades más florecientes y de mayor actividad tanto comercial como industrial, ya tenía importancia Haro, tanto como centro aglutinador de producción vinícola (artículo que, además, gozaba desde los Reyes Católicos de medidas proteccionistas, exportándose su producción hacia Navarra y la Meseta), como por ser una ciudad rica en patrimonio artístico, tanto civil como religioso.
(Artículo sacado del estuudio "La Basilica de Nra.Sra. de la Vega, Aproximación a un proceso constructivo" de la historiadora Hortensia Déniz Yuste)

En los siglos  XIV y XV, la villa pasó a poder de los Trastámara y posteriormente a Navarra, hasta que en 1430, Juan II de Castilla lo donó a Don Pedro Fernandez de Velasco, con el título de Conde de Haro, por la ayuda recibida en su lucha contra Juan II de Aragón. Los Fernández de Velasco mantuvieron el señorío de la villa hasta la abolición de los señoríos y mayorazgos por las Cortes de Cadìz en el año 1811.

En 1520 el pueblo se levanta por primera vez contra los privilegios del conde de Haro y los abusos de los comerciantes flamencos de Carlos I.

En 1710, la ciudad juró fidelidad y obediencia al primer rey español de la casa Borbón Felipe V de España, en plena Guerra de Sucesión entre Austrias y Borbones, y prestó refugio a la futura reina doña María Luisa Gabriela de Saboya, junto a su hijo de tres años Luis, Principe de Asturias, en la casa de la familia Salazar. Por aquella gesta, los Salazar conservan un retrato del niño Luis y privilegios heráldicos. El nuevo rey, Felipe V, correspondió a la hazaña de Haro y la tituló "MUY NOBLE Y MUY LEAL".

En 1808 habiendo establecido las tropas napoleónicas cuartel en la ciudad, esta será de las primeras poblaciones españolas en adaptarse al modelo administrativo del reinado de José Bonaparte.

En 1833 se creó la provincia de Logeoño, dejando de pertenecer administrativamente a la provincia de Burgos.

El  13 de marzo de 1843 durante la Primera Guerra Carlista, comenzaban a combatir cerca del Monasterio de Herrera carlistas, al mando de Basilio Garcia, contra liberales. Los liberales corrieron en su huida hasta el Ebro. Algunos se escondieron entre los trabajadores del campo, otros consiguieron cruzar el puente denominado de Briñas y los más desafortunados perecieron en la lucha en los alrededores de dicho puente. En su memoria se levantó un cenotafio en ese lugar. El  6 de septiembre de 1834 las tropas carlistas, tras asolar varias poblaciones de la sierra riojana intentaron entrar en Haro, siendo repelidos.

El 27 de octubre de 1891 la Reina Regente Maria Cristina otorga a la villa el reconocimiento de ciudad. El decreto fue logrado por los buenos oficios del senador vitalicio León López Francos, más conocido como Marqués de Francos y en él se indicaban las razones que llevaban a ese reconocimiento "por el aumento de su población, desarrollo de su agricultura, industria y comercio, y su constante adhesión a la Monarquía Constitucional.".

Entre 1901 y 1902 la filoxer afectó a todos los viñedos de la ciudad, provocando la sustitución o la implantación de injertos con variedades de vid resistentes a la plaga.

En 1877 se aprobó el proyecto para la instalación de alumbrado público.

La obra constó de la iluminación de 62 calles, donde fueron instalados 260 puntos de luz.

La inauguración se realizó el 17 de septiembre de 1890, tras las fiestas de la Virgen de la Vega. El mismo año, según la sesión ordinaria del 21 de mayo de 1890, folio 266 del ayuntamiento de Jerez de la Frontera, se indica que tras la prueba de dos farolas de cuatro luces cada una realizada frente en la casa consistorial, se aprobaba la instalación de veintidós farolas en dos calles próximas que quedaron montadas en julio del mismo año. Si bien según estos datos, Haro contaría con luz después de Jerez, este último en 1895 contaba todavía únicamente con 36 farolas colocadas en cinco calles y tres plazas, utilizando en el resto de calles gas. Por lo que se puede decir que Haro fue la primera ciudad española en contar con alumbrado publico por electricidad en todas sus calles.

Por este hecho se popularizó el dicho de "Ya estamos en Haro que se ven las luces" (incluido en el imno) o "Haro, París y Londres"

El 17 de septiembre de 1990, coincidiendo con el centenario, se inicio un proceso de hermanamiento con Jerez de la Frontera para conmemorar este hecho. Ese día, de la fuente de la calle Víctor Pradera de Haro, manó vino y en la farola situada sobre ésta, se colocó una placa para el recuerdo de ese día. No llegó a completarse el hermanamiento administrativo por matices protocolarios, habiéndose intercambiado únicamente un pergamino, el 4 de septiembre del mismo año.

(Texto sacado de WIKIPEDIA, donde encontrara mas información sobre nuestra ciudad http://es.wikipedia.org/wiki/Haro )
Para Informacion institucional: AYUNTAMIENTO DE HARO
Para información de actualidad: RADIO HARO

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